Escrito por Manny Hernandez
Recuerdo vagamente cuando escuché por primera vez la palabra LADA, el nombre del tipo de diabetes que tengo. Fue en el año 2007, después de pensar por casi cuatro años que tenía diabetes tipo 1. Pero mejor empiezo desde el principio…
A mediados del 2002, visité la oficina de mi doctor para mi chequeo anual. Empezamos a discutir los resultados de mi examen de sangre y el doctor vio el resultado de mi glicemia en ayunas con preocupación Le pareció muy elevado así que me mandó a hacer una dieta baja en carbohidratos y me pidió que volviera a verlo unas semanas después. Para entonces había logrado bajar de peso, pero mi valor de azúcar en sangre aún seguía elevado. Me dijo: “Tienes diabetes.”
Ese día me mandó a casa con una prescripción que combinaba dieta, ejercicio y el primero de muchos intentos de controlar mi azúcar por medio de medicinas orales. Tomé su consejo a pecho: empecé a entrenar para un medio maratón para ayudar a recaudar fondos para la diabetes a la vez que ayudaba mis niveles de azúcar en sangre… y logré mi meta: ¡logré bajar mi glicemia! Durante los meses que estaba entrenando el tratamiento pareció funcionar (más adelante supe que mi pancreas aún seguía produciendo insulina, así que eso ayudó también). Pero luego que la carrera concluyó, la realidad empezó a hacerse evidente.
Desde entonces no logré mantener mis niveles de azúcar en sangre por debajo de 150 sin importar lo que hacía. Después de agotar todas las terapias para diabetes tipo 2 de su arsenal mi doctor se rindió y me recomendó que viera un endocrinólogo. Mi endocrinólogo ordenó dos pruebas: verificación de anticuerpos antiinsulínicos y niveles de péptido C de insulina, los dos indicadores asociados a un diagnóstico de diabetes tipo 1. Tenía niveles elevados de anticuerpos (una señal de que mi cuerpo estaba “combatiendo” las células en mi pancreas encargadas de fabricar insulina) y niveles bajos de péptido C de insulina (un indicador de que mi pancreas ya no producía suficiente insulina). Fue así que escuché el nuevo diagnóstico: “Diabetes tipo 1.” Esto era a comienzos del 2003.
Empecé entonces con las inyecciones de insulina, específicamente inyecciones de insulina glargina cada noche. Con el pasar del tiempo, empecé también con las inyecciones de insulina de acción rápida. El cambio de pastillas a inyecciones no fue sencillo y me enseñó a respetar las personas que han crecido inyectándose insulina desde niños. Ahora era yo “uno de ellos,” o eso pensaba… lo cual me trae de vuelta el comienzo de esta historia.
El año 2005 empecé a usar una bomba de insulina, adoptando una terapia que muchas personas con diabetes tipo 1 emplean. Finalmente, el año 2007 descubrí que no estaba solo: había muchas personas que vivían con este tipo especial de diabetes conocida como LADA por sus iniciales en inglés (Diabetes Autoinmune Latente en Adultos) y también llamada diabetes tipo 1.5 por algunos. Esta denominación numérica de hecho transmite algo que considero que hace a las personas que viven con LADA únicas de al menos dos formas:
Por último, he descubierto que las personas que vivimos con LADA podemos servir como un puente que ayuda a conectar los mundos de las personas con diabetes tipo 1 y las personas con diabetes tipo 2.
¿Tienes LADA también? Me encantaría oir tu historia en Twitter @askmanny o también puedes puedes enviarme un mensaje.
"Denegación (en inglés)
Los columnistas de dLife's Daily Living no son todos expertos médicos, pero personas que viven con la diabetes que comparten sus experiencias personales. Sus métodos de diabetes puede trabajar para ellos, pero todos somos diferentes. Consulte con tu equipo de diabetes para averiguar lo que trabaja para usted.
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