Escrito por Manny Hernandez
Para mí el 2008 fue un año de bendiciones. Creamos la Diabetes Hands Foundation en marzo; uno de nuestros proyectos inspiró una iniciativa que está ayudando a recaudar fundos para caridades dedicadas a la diabetes; nuestras dos comunidades formadas en el 2007 siguieron creciendo; y tuve el honor de ser entrevistado para los programas de televisión de Don Francisco.
Pero en ocasiones, detrás de una bendición se esconde disfrazado un precio a pagar. Empecé el año con una hemoglobina glicosilada de 6.2 (el número más bajo que he tenido en mi vida como diabético) y para final de año se encontraba en 6.6. Esto solo tiene una explicación –el manejo de mi diabetes no había sido tan bueno como antes de que sucedieran tantas cosas buenas.
Este no ha sido el primer tropiezo que encuentro desde que fui diagnosticado con diabetes, pero la semana pasada estaba experimentando un dolor en mis pies que nunca había sentido antes… y temí ante la posibilidad de desarrollar complicaciones en los pies. Así que pensé en aprovechar el Año Nuevo como excusa para empezar a quererme un poquito más y combatir la tendencia al alza en mi hemoglobina glicosilada. Me he propuesto algunas metas específicas en relación con mi diabetes.
Mis tres metas para el Año Nuevo:
A pesar que una hemoglobina glicosilada de 6.6 es aún un buen número, estoy plenamente consciente de las altas y bajas que he experimentado en meses recientes. Y honestamente, el dolor que sentí en mis pies recientemente me preocupó mucho. Así que chequeen conmigo más tarde este año, cuando espero compartir con ustedes noticias acerca de mi progreso.
Denegación (en inglés)
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